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Virginidad perpetua


LA IGLESIA CATÓLICA-ROMANA sostiene que María continuó siempre virgen. Roma ha
sido influenciada en esta creencia por las religiones paganas, algunas de las cuales consideraban
el matrimonio como algo no bueno, de modo que a los que conservaban su virginidad se los
consideraba como más perfectos que los demás.
La doctrina de la virginidad perpetua de María carece de base sólida.
No se mencionó ni una sola vez en los tres primeros siglos de la era cristiana.
Las Escrituras no la apoyan, antes por el contrario dice la Biblia que José “no la conoció
hasta que parió a su hijo primogénito: y llamó su nombre Jesús (Mat. 1:25). Este modo de hablar
indica claramente que no continuó la virginidad. Además la misma palabra “primogénito”
implica que María tuvo otros hijos después.
En Israel la madre era tenida en más honor que la virgen, contra el sentir de los cultos
paganos (Luc. 23:28,29). Después de dar a luz a Jesús, María no continuó siendo virgen, sino
una madre muy honorable.
La iglesia romana sostiene que los hermanos y hermanas del Señor Jesús no eran más que
primos, y la iglesia griega afirma que eran medio-hermanos.
La mayoría de los comentaristas, sin embargo, conviene en que eran sus propios
hermanos y hermanas, por las siguientes razones.
El Nuevo Testamento hace alusión a sus hermanos en siete ocasiones.
Juan2:12
Mat. 12:46, cf. Mar. 3:31, Luc. 8:19
Mat. 13:55,56 cf. Mar. 6:3
Juan 7:3-5 y 10
Hech. 1:14
1ª Cor. 9:5
Gál. 1:19
En ninguno de estos pasajes hay ni el más ligero asomo de indicación de que fueran otra
cosa que sus propios hermanos.
Los hermanos y hermanas se distinguían de los primos en el Nuevo Testamento. María y
Elisabet fueron primos (Luc. 1:36), y Elisabet tenía también otros primos (Luc. 1:58). En Luc.
21:16 nuestro Señor dijo: “Seréis entregados aun de vuestros padres y hermanos (aquí se emplea
la misma palabra griega que se implica a los hermanos de Cristo), y parientes (la misma palabra
que se traduce “primos” refiriéndose a María y Elisabet), y amigos". Ni una sola vez se llama a
los hermanos de Jesús primos o parientes.
Ni se sugiere que eran medio-hermanos, hijos de José de otra supuesta primera esposa. Si
esto hubiera sido así, ¿quién tuvo cuidado de ellos, cuando José y María tuvieron que refugiarse
en Egipto? (Mat. 2:13).
Comparando el versículo 9 del Salmo 69 con Juan 2:17, se echa de ver que este salmo es
mesiánico. En el versículo 8 del salmo el Mesías dice: “He sido extrañado de mis hermanos, y
extraño a los hijos de mi madre.”
Los hermanos vivían con su madre (Juan 2:12; Mar. 7:3-5. ¿Cómo se explica esto, si no
eran sus propios hermanos?
De todos estos pasajes bíblicos no se puede sacar otra conclusión sino que los hermanos
de Jesús eran sus hermanos propios, y no primos o medio-hermanos. La Biblia no enseña que
María debió conservar su virginidad hasta el fin simplemente porque era virgen cuando dio a luz
a Jesús, a pesar de lo que piensen la iglesia católica y griega, y también algunas iglesias
protestantes.
La doctrina de que Jesús nació de una virgen es una doctrina muy importante en la Biblia,
que demuestra que su venida a la tierra fue un verdadero milagro, y que fue santo, sin rastro
alguno de pecado o deterioración. El hecho de que María tuviera otros hijos después del
nacimiento de Jesús, no rebaja en nada la gloria de Jesús, pero sí enseña que “honroso es en
todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla” (Heb. 13:4, cf. 1ª Tim. 4:3,4).

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