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La asunsion de maria


EL CATOLICISMO ROMANO atribuye a María, la madre de nuestro Señor, una santidad de tan
suprema calidad que, estando libre de pecado, su cuerpo no pudo ser víctima de deterioro, y al
tercer día después de su muerte fue llevado al cielo para unirse allí con su espíritu en la presencia
de Dios. Allí fue coronada Reina del Cielo, y está sentada a la diestra de Cristo. Jesús es el
camino, y la verdad, y la vida, y nadie puede ir al Padre si no es por él (Juan 14:6); pero María es
también el camino, la verdad y la vida, y sin ella nadie puede ir al Señor Jesucristo.
Roma ni siquiera trata de aducir pruebas históricas de tan asombrosa doctrina. El Buzón
de Preguntas, en su página 361, dice:
“Esta doctrina no ha sido nunca definida por la iglesia (Fue declarada dogma de la iglesia
por el Papa Pío XII el 15 de Agosto de 1950. (Nota del traductor.), aunque el hecho de haber sido
aceptada generalmente desde el siglo sexto hace que sea una doctrina cierta, que no puede ser
negada por los católicos sin graves riesgos.
No puede ser probada por la Biblia, ni por los testigos históricos contemporáneos, pero
descansa en tan sólidos fundamentos teológicos que muchos obispos han escrito a la Sede
Apostólica, pidiéndole que lo defina como dogma de fe. Parece, a la verdad, sumamente
adecuado que el cuerpo de la inmaculada Madre de Dios no fuera víctima de la corrupción, y que
fuera partícipe del triunfo de su Hijo, el Cristo resucitado."
De esta manera la doctrina descansa en una teoría teológica romanista, basada en la
suposición falsa de que María fue madre de Dios, y no la madre humana de la humanidad de
nuestro Señor únicamente, y en que fue inmaculada desde su nacimiento y por toda su vida, y
por consiguiente incorruptible.
La doctrina de la asunción apareció por primera vez en el siglo séptimo, y se basaba
entonces en escritos de los siglos tercero y cuarto, que ya habían sido declarados heréticos. En
algunos manuscritos se habían hecho algunas adiciones para darles mayor apariencia de
credibilidad. Se sabía que estas adiciones eran fraudulentas, pero nadie las puso reparo, porque la
doctrina había sido ya generalmente aceptada. En el siglo séptimo se declaró el 15 de Agosto
como el día de la fiesta de la asunción, aunque no fue mundialmente observada sino hasta el año
818. El día 1 de Noviembre de 1950, día de Todos los Santos, el Papa ordenó oficialmente a
todos los católicos en todas partes que aceptaran la doctrina sin duda alguna bajo pena de
excomunión.
Parece que cuanto más nos alejamos de los tiempos apostólicos más increíbles se hacen
las doctrinas católico-romanas necesarias para la salvación. La doctrina de la asunción es el
último escalón de la mariolatría, que la convierte en diosa. ¿Por qué se ha hecho esta doctrina tan
vital para la salvación, si por más de mil novecientos años los católico-romanos estaban en
libertad para aceptarla o rechazarla? Si no era necesaria para la salvación antes, ¿por qué lo ha de
ser desde el año 1950? Esto debería ser suficiente para que los hombres pensantes se dieran
cuenta de la falacia de la infalibilidad papal, y de la falsedad de esta doctrina también.
El carácter de María es encantador, y un ejemplo para todas las madres cristianas. En las
bodas de Caná de Galilea dijo ella a los criados: “Haced todo lo que (él) os dijere” (Juan 2:5). Y
este sería el consejo que nos daría si estuviera aquí, y no aceptaría que se la adorara o diera culto,
sino que nos señalaría a aquel que es el único camino a Dios, y el único mediador entre Dios y
los hombres.

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