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Santa barbara = Iansá (Oiá Iansá)


Santa Bárbara, hija de un pagano llamado Dióscoro, con quien tenía grandes
diferencias por su devoción cristiana. Su padre por tal motivo la mandó a encerrar
en un castillo que sólo tenía dos ventanas. Bárbara mando a poner otra más para
que representara la Trinidad; situación que enfureció a Dióscoro, mandándola a
martirizar en un cerro con una espada hasta hacerla perder la vida. Al regresar su
padre después de semejante acontecimiento bajando por la colina, se le presentó
Santa Bárbara junto a Dios quién lo castigó descendiéndole un rayo encima. Por
este motivo se la sincretiza con Iansá, Orixá de las tormentas cuyo nombre
original en Yoruba es Oiá. También Diosa de la espada de fuego, dueña de la
pasión, Oiá-Iansá es la reina de los rayos, los ciclones, etc. Orixá del fuego,
guerrera y poderosa; Mae de los Eguns, guía de los espíritus desencarnados,
señora del cementerio.
Oiá Timboá: se la sincretiza con Santa Teresita, que siendo niña pidió que la
admitieran en el Carmelo de Lisieux, donde ya habían ingresado dos de sus
hermanas.
Al principio se rechazó su petición pero finalmente fue aceptada por su decidida
manifestación de entrega a Jesúspara salvar almas. Ella misma confesó lo mucho
que tuvo que luchar por no tener una naturaleza dócil y lo demasiado que fue
herida por la Superiora quien tratando de romper el aparente orgullo de la marcada
personalidad de Santa Teresita (al igual que Iansá) la maltrataba con
humillaciones y regaños. Esta joven novicia que conocía bien su pequeñez y por su
buena formación bíblica, quiso refugiarse en los brazos paternales de Dios,
aceptando humildemente la vida ordinaria; que claro está, no debía ser egocéntrica
sino cristocéntrica y misionera, salvando almas en medio de una vida crucificada.
Oiá Dirá: Por su carácter se la sincretiza con Santa Juana de Arco; hija de
campesinos, crecida en ámbito rural, no aprendió a leer ni a escribir. Su madre era
una mujer católica muy practicante de su fe y devota particular de la Virgen
Maria. Juana desde pequeña tenía una profunda religiosidad y en su adolescencia
comenzó a recibir llamados divinos de voces que la llamaban, eran el Arcángel
San Miguel, Santa Catalina y Santa Margarita. Estas voces le dictaban órdenes
en las que debía ser parte de la salvación de su nación, pero debido a su extracción
pobre e inculta para la época, al principio ella había comenzado por callar esos
llamados. Primero contó todo esto a sus más cercanos y luego ante la insistencia de
sus ruegos, un tío suyo la llevo para que contara estas cosas ante el comandante
del ejército de la ciudad vecina en donde ella vivía. En todo esto alegó que era
enviada con un mensaje divino, cosa que el Comandante no creyó y la devolvió a
su poblado. Juana de Arco ganándose la confianza del Rey por contarle cosas
secretas muy importantes, que según ella eran guiadas por esas voces que le
advertían sobre lo que debía de informarle. El Rey Carlos, por su pedido, le otorga
el mando de Capitana de las tropas (diez mil hombres) que lucharon y triunfaron
ampliamente sobre los invasores de Francia. Después de las razonantes victorias
que obtuvo Santa Juana sobrevinieron las inevitables corridas de rumores, intrigas
políticas oscuras que querían ensombrecer su figura; llegaron así las traiciones y
comenzó el momento de la persecución y el sufrimiento. Los que formaban la corte
del Rey, temiendo que la figura de Juana se engrandeciera, comenzaron a hacerle
la guerra política. Carlos Séptimo repleto en envidias y componendas le retira las
tropas a Juana de su mando, siendo herida y cayendo prisionera de los borgoñeses.
Padeció cárcel y humillaciones, resistió con hidalguía y fe manteniendo la postura
de que esas voces provenientes de Dios le habían indicado la campaña para salvar
la nación. En esa época se acusaba de brujería a toda aquella mujer no
conveniente para el sistema; así decidieron acusarla alegando que esas victorias se
habían dado porque ella había ejercido poderes provenientes de brujería contra las
fuerzas enemigas. Juana de Arco pidió la intervención del Papa, a quien no le
hicieron llegar su pedido; estando además su juicio plagado de irregularidades sin
haber tenido una defensa justa. Su final fue terrible, condenada a pena de muerte,
le aplicaron la hoguera y murió como se hacía por aquella época con las brujas, la
ataron a un poste y la quemaron lentamente. Murió rezando mientras miraba un
crucifijo y se encomendó a Jesucristo.
Petición y Ofrenda a Iansá - Santa Bárbara: Se le invoca especialmente para
deshacer relaciones enfermizas y cortar con lazos de amistades negativas. Se la
consagra el 4 de Diciembre. Se le ofrenda los días martes cuando hay buen tiempo
poniendo en un altar con su imagen un plato de batatas fritas, bananas y una vela
roja y blanca.
Oración: "Oiá, Iansá, poderosa Santa Bárbara. Oiá, Iansá, señora del trueno y las
tempestades, corta con tu rayo de justicia todo lazo que nos ate a nuestra
desgracia. Amén".

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