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Maria vs Dios

Ciertamente el Catolicismo Romano exalta a María en gran medida y lo hace de forma tal que la coloca a ella al nivel de su mismo creador: Dios. Claro está que los Católicos negarán que María es una diosa y sostendrán que esto sólo es la honra apropiada debido a lo que ella tiene que ofrecer, y que esta honra puede ser entonces dada debido a los atributos sobresalientes ofrecidos a ella por la declaración de la Tradición Sagrada. ¿Pero es correcto endosarle a María cosas que son sólo atribuidas a Dios, como el que ella expió los pecados del ser humano1, que libra las almas de la muerte2, y que en forma simultánea escuchar a millares de personas rezando por ella en diferentes idiomas en todos el mundo3? Sin una sola pizca de evidencia Bíblica para apoyar estas y otras cosas dichas de María, debemos concluir que el Catolicismo Romano ha ido más allá de lo que la Palabra de Dios revela (1 Co 4:6) y que ha violado aun la misma Escritura.
Esta es la razón por la cual los Protestantes igualan la exaltación de de María por parte del Catolicismo Romano como idolatría. Los Protestantes sostienen que sólo debe recibir toda gloria, honra y veneración y que sólo Él llevó a cabo la obra expiatoria; que sólo Dios libra nuestras almas de la muerte y que es el único que tiene la habilidad de escuchar simultáneamente las oraciones de Sus redimidos alrededor del mundo en sus propios idiomas. Aún así, el Catolicismo Romano afirman que no están cometiendo idolatría sino que le están dando a María el honor apropiado; un honor que se deriva NO de la Palabra de Dios sino de la Tradición Santa del Catolicismo Romano. Entonces, ¿cuál es? ¿Levanta el Catolicismo Romano a María al mismo nivel de Dios, o simplemente lo hace para darle más que un alto honor?

A continuación hay un cuadro que compara cosas que son sólo atribuidas a Dios pero que también le son atribuidas a María. Algunas son impactantes.

C O M P A R A N D O  A  M A R Í A    C O N  D I O S


Acceso a Jesús

Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
"… por lo tanto, ningún hombre va a Cristo sino por Su Madre." (Página Web del Vaticano: Encíclica Papal del Papa León 13º sobre el Rosario, Octobri Mense, 1903-1914.)

Expiación

1ª Corintios 15:1-4; Colosenses 1:20: “y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.”
“Sólo Cristo ofreció verdaderamente el sacrificio de expiación en la Cruz…En el poder de la gracia de Redención merecida por Cristo, María, por su entrada espiritual de su divino hijo por los hombres, hizo expiación por los pecados del hombre y (de congruon) mereció la aplicación de la gracia redentora de Cristo. De esta forma ella coopera en la redención subjetiva de la humanidad.” (Dogmas Católicos Fundamentales4 Ott, página 213.)

Su cuerpo no vio corrupción

Hechos 2:31: “viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.”
“Ella, por un privilegio del todo singular, venció completamente al pecado por su Concepción Inmaculada, y como resultado ella no estuvo sujeta a la ley de permanecer en la corrupción de la tumba, y no tuvo que esperar hasta el fin de los tiempos para la redención de su cuerpo.” (Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, # 5); “su cuerpo sagrado [el de María] nunca estuvo sujeto a la corrupción de la tumba…” (Papa Pío XII, Munificentissimus Deus, # 14).

Aplastar la serpiente

Génesis 3:15: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá [Del Hebreo “shoof”: “herir, aplastar] en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.”
“Toda nuestra esperanza debe descansar en la Santísima Virgen ―en todo lo justo e inmaculado de quien ha aplastado la cabeza venenosa de la serpiente más cruel y traído salvación al mundo,” (Papa Pío XII, Ineffabilis Deus).

Librar de la muerte

2ª Corintios 1:10: “[Dios] el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte;”
“Alcanzaste [María ] la fuente de la Vida porque concebiste al Dios viviente, y con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas.” (CIC 966).

Devoción

1ª Corintios 7:35: “Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor.”
“La piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen es un elemento intrínseco del culto cristiano" (MC 56). La Santísima Virgen «es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen con el título de ‘Madre de Dios’, bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades [...] Este culto [...] aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente’ (LG 66); encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios (cf. SC 103) y en la oración mariana, como el Santo Rosario, ‘síntesis de todo el Evangelio’” (MC 42).” (CIC 971).

Fiestas

Éxodo 32:5: “Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová.”
“…encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios (cf. SC 103) y en la oración mariana, como el Santo Rosario, ‘síntesis de todo el Evangelio.’” (MC 42).” (CIC 971).

Lleno de Gracia


Juan 1:14: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
“El Espíritu Santo preparó a María con su gracia. Convenía que fuese "llena de gracia" la Madre de Aquel en quien "reside toda la plenitud de la divinidad corporalmente." (Col 2, 9).” (CIC 722)

El Único Ayudador

Juan 14:16-17: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador [Ayudador, Auxiliador], para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.”
“Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora.”
(CIC 969).

El Único Santo

1ª Pedro 1:16: “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”
“Pidiendo a María que ruegue por nosotros, nos reconocemos pecadores y nos dirigimos a la ‘Madre de la Misericordia, a la Toda Santa.’” (CIC 2677).

El Único Esperanza de Gracia

1ª Pedro 1:13: “Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;”
“La santidad, la cual es nuestro fin en Cristo (cf. 1ª Juan 3:2-3) fue vista, por la gracia inmerecida, en María, quien es el prototipo de la esperanza de gracia para la humanidad como un todo.” ((www.vatian.va, Concilio Pontificio para Promover la Unidad Cristiana [“Pontifical Council for Promoting Christian unity”]. Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana (CIACR), #59).

Intercesor

Hebreos 7:25: “por lo cual [Jesús] puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.”
“En efecto, con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna.” (CIC 969).

A Quién mirar

Salmo 123:2: “Así nuestros ojos miran a Jehová nuestro Dios, Hasta que tenga misericordia de nosotros.”
“Después de haber hablado de la Iglesia, de su origen, de su misión y de su destino, no se puede concluir mejor que volviendo la mirada a María para contemplar en ella lo que es la Iglesia en su misterio,…” (CIC 972).

La Cena del Señor

Marcos 14:22-24: “Y mientras comían, Jesús tomó pan y bendijo, y lo partió y les dio, diciendo: Tomad, esto es mi cuerpo. 23 Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio; y bebieron de ella todos. 24 Y les dijo: Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada. 25 De cierto os digo que no beberé más del fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo en el reino de Dios.”
“Por lo tanto, en los pasos de María, ‘mujer de la Eucaristía’ (Ecclesia de Eucharistia, capítulo VI), ¡la comunidad Cristiana vive este misterio! Fortalecida por el ‘pan de vida eterna’, se convierte en presencia de luz y vida, levadura de evangelización y solidaridad.” (Discurso de Juan Pablo II, Altar de la Confesión de la Basílica Vaticana, Domingo, Octubre 17 de 2004.)

Mediador

1ª Timoteo 2:5: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,”
Mateo 11:28: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”
“Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora.” (CIC 969).

Se ofreció a Sí Mismo

Hebreos 7:27: “que no tiene necesidad cada día, como aquellos sumos sacerdotes, de ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados, y luego por los del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.” Ver también Hebreos 9:13.
“Fue ella, la segunda Eva, quien libre de todo pecado, original o personal, y siempre más íntimamente unida con su Hijo, lo ofreció al Padre Eterno en el Gólgota por todos los hijos de Adán.” (Mystici Corpois Christ, Párrafo 110)

Las oraciones son dirigidas a Dios

2ª Corintios 13:7: “Y oramos a Dios que ninguna cosa mala hagáis; no para que nosotros aparezcamos aprobados, sino para que vosotros hagáis lo bueno, aunque nosotros seamos como reprobados.”
“María es la orante perfecta, figura de la Iglesia. Cuando le rezamos, nos adherimos con ella al designio del Padre, que envía a su Hijo para salvar a todos los hombres. Como el discípulo amado, acogemos en nuestra intimidad (cf. Jn 19, 27) a la Madre de Jesús, que se ha convertido en la Madre de todos los vivientes. Podemos orar con ella y orarle a ella. La oración de la Iglesia está como apoyada en la oración de María. Y con ella está unida en la esperanza (cf. LG 68-69).” (CIC 2679).

Oraciones respondidas

Juan 14:14: “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”
Podemos orar con ella y orarle a ella. La oración de la Iglesia está como apoyada en la oración de María. Y con ella está unida en la esperanza (cf. LG 68-69).” (CIC 2679).

Oraciones escuchadas

Salmo 65:1-2: “Tuya es la alabanza en Sion, oh Dios, Y a ti se pagarán los votos. 2 Tú oyes la oración; A ti vendrá toda carne.”
“Que la Santísima Virgen escuche sus rezos diarios.” (Mensaje de Juan Pablo II, leído por Su Excelentísimo Monseñor Francesco Marchisano, Grupo de nuestra Señora de Lourdes en los Jardines del Vaticano, Sábado 31 de Mayo de 2003.)

Preparando un lugar

Juan 14:1-2: “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.”
“Esta madre… está esperando y preparando su hogar para Usted.” (Manual para los Católicos Hoy, página 31).


Nos recibe

Juan 14:3: “Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
“Jesús nos encomienda a María como nuestra Madre, y María nos recibe a todos como sus hijos.” “catholicculture.org/culture/library/view.cfm?recnum=748;
“María nos recibe a nosotros, nos nutre y nos regresa a Dios el Padre en amor,” (secretummeummihipress.com/content/view/172/117/)

Sin pecado

1ª Pedro 2:22: “el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;”
“La esencia activa formal del pecado original no fue quitada de su alma, como es quitada de los otros por el bautismo; esto fue excluido; nunca estuvo en el alma de ella. Simultáneamente con la exclusión de pecado, el estado de santidad original, inocencia y justicia, como opuesto al pecado original, fue conferido sobre ella, por cuyo don cada mancha y falta, toda emoción depravada, pasiones y debilidades, esencialmente pertinentes al pecado original, fueron excluidos.” (Enciclopedia Católica, Concepción Inmaculada. newadvent.org/cathen/07674d.htm)

Confianza

Salmo 9:10: “En ti confiarán los que conocen tu nombre,
Por cuanto tú, oh Jehová, no desamparaste a los que te buscaron.”
Salmo 37:5: “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.”
1ª Pedro 4:19: “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.”
"Porque nos da a Jesús su hijo, María es madre de Dios y madre nuestra; podemos confiarle todos nuestros cuidados y nuestras peticiones: ora por nosotros como oró por sí misma: 'Hágase en mí según tu palabra.' (Lc 1, 38). Confiándonos a su oración, nos abandonamos con ella en la voluntad de Dios: “Hágase tu voluntad." (CIC 2677).

Complacencia

Mateo 3:17: “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”
“Por encima de todas las criaturas la amó tanto a ella que en ella, estuvo verdaderamente complacido el Padre con deleite singular.” (Papa Pío IX, Ineffabilis Deus).

Adoración

Mateo 4:10: “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.”
“…cuando ella [María] es el objeto de predicación y adoración ella, le pide a los fieles venir a su Hijo…” (Concilio Vaticano II, página 420).

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